Cuando la Preocupación es “Que no se Toca”

María y Alberto son una pareja joven y tienen un niño de 4 meses de edad.  Toda la familia está bajo control en nuestro servicio de Medicina Familiar.  Como ocurre con muchísimos pacientes, una vez que son conocidos todo el equipo de salud los llaman por su nombre y le preguntan por su niño cada vez que nos visitan. 

Usualmente los pacientes acuden a consulta siempre con el mismo Médico de Familia todas las veces, esto permite que se conozcan tanto la familia como el médico y puedan tener una mejor relación terapéutica y de prevención. Solo cuando se presenta una emergencia, los pacientes son atendidos por el médico que este de “turno”, para resolverle las situación “urgente” que se haya presentado y posteriormente continuar siendo atendido en las consulta por su Médico de Familia.

Fue debido a que María consideraba que tenía una emergencia con su hijo, que tuve oportunidad de atenderlos. Me encontraba de turno en la emergencia  del servicio y el niño fue llevado ya que su mamá pensaba que tenía un “gran problema” ya que ella ahora no le tocaba uno de los testículos. Ella nos refiere que durante los baños diarios siempre podía tocarlos, pero ahora le resultaba imposible sentir uno de ellos lo cual la llenaba de gran preocupación y pensaba que podía ser  algo muy grave para su hijo.

EL TESTÌCULO NO DESCENDIDO:

En efecto existe una entidad clínica llamada Testículo no descendido, esto significa que a un niño no se le palpa el testículo en el escroto correspondiente, dicho de manera popular los padres mencionan: “Hay una bolita que no se la toco”. Esta es una situación bastante común que se resuelve la mayoría de las veces por si sola en los primeros meses de vida. Generalmente al alcanzar los seis meses de edad ya a todos los niños le han descendido ambos testículos a los escrotos y no representan ningún problema.  Si llegara a pasarse de esta edad es necesaria una evaluación exhaustiva por parte del especialista correspondiente y un seguimiento cercano, ya que se considera que, entre los 12 y los 18 meses de edad si el testículo no ha descendido completamente debería ser el niño sometido a una intervención quirúrgica.

EL TESTÌCULO EN ASCENSOR:

Sin embargo, existe una condición fisiológica que merece especial atención, es el llamado “Testículo en ascensor o retráctil” y es considerado una condición normal, por tanto, no se asocia a ningún riesgo particular. Simplemente son aquellos testículos que durante el examen físico puede ser que no lo sintamos, ya que el niño tiene un reflejo que  lleva a que el testículo sea retraído a una posición muy alta en el escroto. Esta condición se caracteriza por lograr el fácil descenso del testículo con una palpación suave y en ocasiones puede dejarse abajo durante algún tiempo antes que el reflejo lo vuelva a elevar (no requiere ningún tratamiento). Una vez que el testículo alcance el escroto (aun cuando suba de nuevo en algunas oportunidades) consideramos que ya no existe ningún riesgo en particular para el niño.  Simplemente observarlo y bajar la ansiedad de los padres. Ese tratamiento es suficiente para estos casos.

Esta fue la acción que realicé con mi pequeño paciente y su mamá, simplemente examinarlo, compartir información con la madre, bajar su ansiedad y recomendarle ampliamente que continuara con sus controles con el especialista de Medicina Familiar que atiende a su familia de tal manera que mantuviera la continuidad tanto para el niño como para el resto de las personas que viven en el hogar.

CONSEJOS SALUDABLES

Aproximadamente el 4% de los niños tienen testículos no descendidos al momento de nacer. Este porcentaje en el caso de los niños prematuros se eleva hasta un 30%.  La evolución natural nos permite predecir que en todo caso a los 3 meses de edad ese porcentaje habrá reducido a un 2% sin ningún tratamiento y sin ninguna intervención médica.

Es por ello que el consejo saludable en este caso son los controles periódicos por su Médico General, Pediatra o Médico de Familia tratante en los primeros meses de vida.  Con seguridad estos profesionales siempre  incluirán un examen físico minucioso en el control y podrán hacer los diagnósticos y seguimientos adecuados.                                

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Dr. Carlos Miguel Atencio

Especialista en Medicina Familiar

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